La Demencia

 Demencia




¿QUÉ ES LA DEMENCIA?

La demencia es un síndrome que se caracteriza por el deterioro progresivo de las funciones cognitivas, incluidas la memoria, el razonamiento, el lenguaje y las habilidades sociales, hasta el punto de interferir con las actividades normales de la vida del paciente.

La demencia no es una enfermedad en sí misma, sino un término que abarca un conjunto de signos y síntomas neurológicos que pueden ser causados ​​por varias enfermedades neurodegenerativas diferentes, la más famosa de las cuales es la enfermedad de Alzheimer, que es responsable de más del 60% de los casos.

Aunque la demencia se vuelve más común a medida que las personas envejecen (hasta la mitad de las personas mayores de 85 años tienen algún grado de esta afección), la enfermedad no puede ser considerada de ninguna manera una parte normal del envejecimiento. El ser humano puede vivir perfectamente hasta más de 90 años sin mostrar ningún signo de demencia.

Alrededor del mundo, cerca de 50 millones de personas tienen demencia, que es una de las principales causas de discapacidad y dependencia entre los ancianos. En la población mayor de 60 años, alrededor del 5% presenta criterios para el diagnóstico de la enfermedad.

El paciente anciano con demencia a menudo es etiquetado por la población laica como esclerótico, gaga o decaído. Estos términos son peyorativos y no deben ser usados para describir la condición del paciente.


¿Cómo aparece?

La demencia es causada por el daño a las células cerebrales, lo que impide la comunicación entre ellas. Cuando las neuronas no pueden comunicarse normalmente, el pensamiento, el comportamiento y los sentimientos pueden verse afectados.

El cerebro se divide en varias regiones distintas, cada una de las cuales es responsable de diferentes funciones, como la memoria, el juicio y el movimiento.

Los diferentes tipos de demencia están relacionados con diferentes tipos de daño a las neuronas en diferentes regiones del cerebro.

Por ejemplo, en la enfermedad de Alzheimer, altos niveles de ciertas proteínas, principalmente beta amiloide y tau, se acumulan dentro y fuera de las células cerebrales causando su degeneración y muerte.

Las células del hipocampo, la región del cerebro que es el centro de aprendizaje y memoria, suelen ser las primeras en dañarse. Por lo tanto, la pérdida de memoria es a menudo uno de los primeros síntomas de la demencia de Alzheimer.

Siendo así, la demencia generalmente surge cuando hay un proceso degenerativo de neuronas que impide la comunicación entre las células cerebrales y lleva, a la larga, a la atrofia y la muerte de los tejidos cerebrales.


Síntomas

En general, las demencias tienen tres grupos principales de síntomas:

  • Cambios cognitivos:
    • Pérdida de memoria.
    • Dificultad para comunicarse o encontrar palabras.
    • Pérdida de orientación en el espacio, lo que hace que el paciente se pierda incluso en lugares conocidos.
    • Pérdida de orientación con el tiempo, lo que hace que el paciente no sepa qué día, mes o año es.
    • Dificultad para razonar o resolver problemas.
    • Dificultad para hacer frente a tareas complejas.
  • Cambios psicológicos:
    • Cambios de personalidad.
    • Depresión.
    • Ansiedad.
    • Comportamiento inapropiado.
    • Paranoia.
    • Agitación.
    • Alucinaciones
  • Cambios motores:
    • Pérdida de coordinación motora.
    • Dificultad para realizar tareas habituales, como comer, vestirse o bañarse solo.
    • Incontinencia urinaria o fecal.
    • Temblor (no es un síntoma típico de demencia, pero está presente en varias de sus causas).


TRATAMIENTO

El tratamiento más apropiado para la demencia depende de su causa.

En causas tratables, como pacientes con VIH, hipotiroidismo severo, neurosífilis, hidrocefalia, etc., el tratamiento debe enfocarse en las enfermedades mismas y no en la demencia, que es solo una consecuencia de la enfermedad subyacente.

En casos de demencia vascular, el control de los factores de riesgo es importante para limitar la progresión de la enfermedad. Evitar los cigarrillos y las bebidas alcohólicas, controlar el peso, la presión arterial, la diabetes y el colesterol son esenciales.

En la gran mayoría de los casos, la demencia no tiene cura. En estos pacientes, el tratamiento tiene como objetivo controlar los síntomas.

La mayoría de los medicamentos ha sido desarrollada para tratar la enfermedad de Alzheimer, pero también pueden ser usados para otros tipos de demencia.


Referencias:

Fourth Canadian Consensus Conference on the Diagnosis and Treatment of Dementia
European Journal of Neurology.
National Institute on Aging



Escrito por: Márquez Arianna

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